1.1 LA CUESTIÓN DEL NOMBRE
Al hablar de la América Latina inmediatamente surge la cuestión del nombre y despues se presenta el problema de su unidad. ¿Cómo debe llamarse a ese gran continente que muchos denominan América Latina?
Se ha dicho que el Hemisferio Occidental es el continente de las equivocaciones. Como sabemos, el Nuevo Mundo fue "descubierto" y nombrado por equívocos, y hoy se siguen equivocando muchos de los que tratan de interpretar su realidad.Cuando los europeos buscaban un camino al Asia, erraron al creer que habían llegado al Lejano Oriente y nombraron "Indias" a estas tierras. Más tarde, para corregir el error, al nombre equivocado se le añadió el adjetivo "occidental", que también puede considerarse equivocado.
Así se las llamó Indias Occidentales, en plural, para distinguirlas de la India en singular, es decir, de la India Oriental. Sus aborígenes hasta hoy reciben el nombre de indios. Después, también erróneamente a las tierras visitadas por Colón se las llamo América, en honor de Américo Vespucio,(*) navegante italiano que fue uno de los primeros en identificarlas como parte de un Nuevo Mundo. Por varios siglos, universalmente se ha errado al identificar la palabra "América" con sólo una porción del continente. En los siglos XVI y XVII America era principalmente el nuevo mundo ocupado por los españoles y portugueses. En la Península Ibérica desde el siglo XVI hasta el siglo pasado, cuando se decía "América" se quería significar en realidad las tierras hispánicas del Hemisferio Occidental. En este siglo el término "América" se identifica universalmente con los Estados Unidos, y así continuamos equivocándonos.
Los nombres más usados en castellano para denominar a la región que se extiende desde el Río Bravo hasta la Patagonia son: América Latina, Iberoamérica, Híspanoamérica, Indoamérica, Sudamérica y Eurindia. En este libro usamos alternadamente las diversas denominaciones aunque algunas son erróneas. Veamos por qué.
América Latina, denominación inventada por los imperialistas franceses del siglo XIX, hoy universalizada y escrita a menudo Latinoamérica, tiene el defecto de excluir las muchas contribuciones no latinas. Se ha observado que el nombre Iberoamérica es incorrecto porque excluye a Haití y Surinam. Hay quienes objetan al término Hispanoamérica porque no tiene debidamente en cuenta a la inmensa mayoría indigena, de herencia africana y de las otras razas que hoy forman un pueblo predominantemente mestizo, indoamericano; otros afirman que es precisamente el legado cultural hispano lo que en último análisis unifica los elementos heterogéneos de la realidad mestiza. El término Sudamérica usado por los argentinos desde el Congreso de Tucumán (1816), es demasiado estrecho para tan inmensa área. Eurindia apelativo usado por el escritor argentino Ricardo Rojas (1882-1957), no fue muy aceptado por diversas razones. En cambio, Indoamérica es defendido principalmente por los apristas del Perú y en general por los indigenistas del resto del continente. Es quizá el nombre defendido más coherente y apasionadamente por sugerir reivíndicacion y optimismo al abarcar a indígenas, españoles, portugueses, personas de herencia africana, mestizos y demas etnias Indoamérica en realidad no da exclusividad ni prioridad a lo indígena porque el prefijo "Indo" se deriva aquí no de "indio" sino de "Indias", el nombre usado Por más tiempo, desde 1492 hasta el siglo XVIII. Quienes prefieren Indoamérica lo hacen para incluir a todos. Tratan de abarcar las diversas contribuciones culturales: precolombinas simbolizadas por el prefijo "Indo" y las poscolombinas, representadas por la parte "América" del término. Indoamérica, entendida así, sería una denominación más universal y abarcadora, aunque, después de todo, como sabemos tanto en cuestiones culturales como lingüísticas, no siempre se impone la lógica sino el uso y la costumbre.
1.2 EL PROBLEMA DE LA UNIDAD
A menudo se ha insistido en la hipótesis de la existencia de varias Americas Latinas. Claro, aquí no nos ocuparemos de quienes se interesan en que haya varias Américas Latinas reales o ficticias porque sus argumentos sólo justifican el lema de Divide et impera. Pero no todas éstas son personas comprometidas política o económicamente. Muchos creen, con sinceridad o ingenuidad, que no hay una sola América Latina sino varias; otros, un poco exagerados, sostienen que hay tantas como hay, países.
Como dentro de su diversidad emerge una unidad cultural pronunciada en Latinoamérica, quienes defendemos esa unidad lo hacemos basandonos principalmente en razones históricas, políticas, económicas, sociológicas, lingüísticas y sicológicas.
1.3 RAZONES HISTÓRICAS
El vínculo histórico en Latinoamérica es como el cordón umbilical que une cronológicamente a sus veinte países. La historia de éstos pueblos puede dividirse con criterio pedagógico en dos importantes períodos: el precolombino y el poscolombino. El primero se extiende de diferentes maneras, según las diversas definiciones del término historia, desde varios miles de años antes de jesucristo hasta la llegada de Cristóbal Colón al Hemisferio Occidental en 1492. El período poscolombino puede dividirse en cuatro importantes épocas de diversa duraci0n según el país. Juzgando a Latinoamérica en forma global y con un criterio didactico, las etapas poscolombinas tienen las siguientes duraciones: (1) Conquista y Colonización (1492-1542), (2) Colonia o Coloniaje (1542-1810), (3) Lucha por la independencia política (1810-24), y (4) Vida políticamente independiente (1824 hasta el presente).
Se notará que en la primera etapa poscolombina no hemos incluido el "descubrimiento" porque, desde el punto de vista estrictamente historiográfico, es difícil defender la tesis de que hubo tal cosa. Hablando científicamente es difícil denominar así al desembarco de Colón en la isla de San Salvador hasta que no se expliquen satisfactoriamente las preguntas ¿Quién descubrió a quién? y ¿Fue verdaderamente Colón el primer europeo que viajó al continente occidental? Por esta y otras razones, nosotros hemos escogido llamar a esta etapa de la historia latinoamericana "Conquista y Colonización porque en 1492 se inicia el período de las exploraciones, conquista y colonizaci0n del Nuevo Mundo.
La Colonia abarca aproximadamente tres siglos en la mayor parte de Latinoamérica: desde el año más importante de las Leyes de Indias hasta el año de la proclamación de autonomía por los cabildos abiertos. Aunque la lucha por la independencia verdaderamente empezó en el siglo XVIII, los historiadores inician esta etapa en el año de 1810, cuando los cabildos abiertos comenzaron la revolución independentista. El período termina con la capitulación del ejército español en Sudamérica en 1824. La vida política independiente comienza teóricamente a partir de 1824 y se extiende hasta nuestros días. Pero no todos se independizaron en ese año. Haití lo hizo en 1804, el Brasil en 1822, y Cuba no lo pudo hacer sino hasta 1898. Aun con esas excepciones, el acontecer histórico es indudablemente un común denominador de los diversos países latinoamericanos.1.4 RAZONES POLÍTICAS
Desde el punto de vista político, oficialmente todos los países latinoamericanos tienen la forma de gobierno republicano. Hoy día sus pueblos, con la excepción del puertorriqueño, forman veinte repúblicas políticamente independientes. Su turbulenta historia es uniforme en la adhesión verbal de sus políticos al sistema republicano y a la democracia. De los cuatro experimentos monarquicos, sólo el del Brasil no terminó con la muerte violenta del monarca. En Haití, Dessalines fue asesinado en 1806 y catorce años más tarde su sucesor, Christophe, se suicidó. En México hubo dos tentativas monarquistas: Iturbide fue fusilado en 1824 y Maximiliano en 1867. Sólo don Pedro, expulsado del Brasil en 1889, pudo morir en su pobre cama parisina dos años después. La causa monárquica nunca ha sido popular en Latinoamérica. Los pueblos y caudillos latinoamericanos se parecen en su ardiente dedicación a la causa republicana. En el futuro podrán establecerse nuevos sistemas económicos y se podrá reorganizar su sociedad pacífica o violentamente, pero Latinoamerica seguirá siendo oficialmente republicana. Esta forma de gobierno esta firmemente establecida.
1.5 RAZONES ECONÓMICAS La producción de recursos naturales y la economía en general varía de región en región, según la latitud, la altitud y la geografía. En términos generales, puede decirse que los veinte países todavía son principalmente productores de materias primas, no obstante los programas de industrialización en Argentina, México, Brasil, Chile y Colombia. Se acostumbra a decir que toda la región está económicamente "en desarrollo" (eufemismo para "subdesarrollada"), porque su promedio de ingreso anual per cápita es de unos 2,000 dólares, menos de la décima parte que en los Estados Unidos. Con todo, todavía es válida la frase "El latinoamericano es un mendigo sentado en un banco de oro". Se ilustra con ella, con un poco de exageración, la situación del latinoamericano medio, que tiene un ingreso anual tan bajo aunque vive en un continente potencialmente muy rico. Por supuesto, las cifras a veces engañan si uno no las analiza correctamente. Probablemente es más exacto decir que, con la excepción de Argentina, Uruguay, Cuba y Puerto Rico, los demás países hispanoamericanos tienen una población compuesta de una pequeña minoría de gente sumamente rica e indiferente a las necesidades de su patria y una vasta mayoría de paupérrimos resueltos hoy a mejorar su suerte lo más pronto posible.
El rápido retorno a la economía de mercado y la privatización de los años 90 ha favorecido a la clase pudiente pero ha afectado al bienestar de la mayoría de la población, ha empobrecido los servicios públicos y ha incrementado las tensiones interraciales, desencadenando la fuerte protesta de los sectores laborales. El aumento del producto bruto a un promedio de 4 por ciento al año ha sido enganoso: mientras que ha aumentado el ingreso per cápita también ha aumentado el costo de vida, pese al relativo control de la inflación, dejando en manos de la clase media y pobre un ingreso real inferior al que tenían hace dos décadas.
No cabe duda de que Indoamérica enfrenta una de las crisis más importantes de los pueblos en desarrollo. Debido a la gran presión del constante aumento de la población, es más o menos universal la creencia en la industrialización y la redistribución de las riquezas. Para muchos, las necesidades urgentes deben satisfacerse a corto plazo, aunque sea sacrificando temporalmente algunos derechos civiles. Los campesinos y los trabajadores urbanos sienten fuertemente el deseo de modificar la estructura económica de sus países, sea como sea, a fin de conseguir hoy, en pocos años, lo que no han podido obtener en varios siglos. El clamor general es por más pan, mejor vivienda, más escuelas y mejor transporte. La gente no desea seguir esperando ese distante "mañana" de la respuesta tradicional. El latinoamericano medio quiere para él y para sus hijos un mejor nivel de vida tan pronto como sea posible. Está cansado de oír promesas que no se cumplen. Esta fuerte inclinación al cambio inmediato, al mejoramiento, es un nuevo elemento que tienen en común muchos latinoamericanos de las diversas latitudes: desde Cuba hasta el Peru, desde México hasta la Argentina.
1.6 RAZONES SOCIALES
El panorama sociológico de la región es múltiple y sin embargo, la característica de su multiplicidad asemeja unas naciones a otras. La mayor parte de la población es de origen ibérico, es decir con mucha o poca sangre española o portuguesa. En algunos países, como en México, Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia, la mayoría de los habitantes son de origen indígena. La herencia indígena, sea sanguínea o sicológica, es la constante de todos los pueblos. Si por influencia indígena se entiende también el influjo de la exuberante naturaleza americana, las naciones con abrumadora mayoría de población de herencia europea o africana--Uruguay, Haití, por ejemplo--también pertenecen a la comunidad indoamericana. Al cuadro sociológico de base ibero-indígena hay que añadir otros elementos étnicos que también cambian de región en región. En las repúblicas del Río de la Plata y en el Brasil viven millones de hispanoamericanos descendientes de inmigrantes italianos; en el sur de Brasil y de Chile, como en gran número de países vecinos, hay centenares de miles de latinoamericanos de procedencia alemana. En menor cantidad viven en diversos rincones de Iberoamérica indoamericanos de ascendencia francesa, inglesa, judía, árabe, eslava, japonesa, irlandesa y china. Los mestizos--producto de la mezcla de dos o mas razas--viven en todas estas repúblicas, constituyendo a veces la mayoría de la población. Colombia y Venezuela, por ejemplo, son países de población mestiza.
1.7 RAZONES LINGÜÍSTICAS
El panorama lingüístico es también bastante importante en la unidad indoamericana. El idioma es indudablemente una de las fuerzas unificadoras mas poderosas. Pocas áreas geograficas del mundo tienen tanta unidad lingüística. En Hispanoamerica propiamente dicha--es decir en la parte del Nuevo Mundo donde se tiene el castellano como lengua oficial--hay más unidad lingüística que en Europa, Africa y Asia, por ejemplo.
El español y el portugués predominantemente, y en menor grado el francés y las lenguas indígenas, son los medios de comunicación verbal a través de las fronteras políticas artificiales. El 90 por ciento de la población, más o menos, habla o comprende el castellano. No olvidemos que los de habla portuguesa tienen poca dificultad en entender a los hispanoparlantes. Los brasileños, que constituyen el 33 por ciento de la población total latinoamericana, tienen por lengua oficial al portugués. Un 3 por ciento de latinoamericanos hablan exclusivamente uno o varios de los idiomas amerindios, entre los cuales el quechua, el aimará y el náhuatl son probablemente los más difundidos. El francés es el idioma oficial de tres millones de haitianos y la segunda lengua de miles de latinoamericanos cultos de Norte, Sur y Centroamérica. El castellano, por su parte, es la lengua universal de toda el área. Sabiendo español el extranjero puede viajar con facilidad por toda Latinoamérica sin tener mayor problema de comunicación. En las esferas comerciales y culturales el conocimiento del ingles es en Latinoamérica cada vez más difundido.
1.8 RAZONES SICOLÓGICAS
Además de las razones anteriormente expuestas, hay que añadir otras grandes fuerzas unificadoras internas que han dado a los latinoamericanos rasgos síqquicos y culturales comunes. Se diferencian de sus vecinos anglosajones del Norte en ser menos unidos pero más apasionados e interesados en la familia.
Junto a las peculiaridades locales, regionales y nacionales, hay fuerzas espirituales que los extranjeros fácilmente notan en los latinoamericanos. Se encuentran entre ellas la cultura, el pensamiento y la forma de actuar que muchos denominan tal vez apresuradamente como "típicamente latinoamericanos". Al latinoamericano lo mueve subconscientemente una fuerza muy visible en su literatura: la busqueda de su conciencia continental. Ella se manifiesta en la intensa preocupación por el destino histórico y en la interpretación coherente de su manera de ser individual. El latinoamericano está sumamente preocupado por saber quién es y qué es lo que verdaderamente quiere y cuál es su destino histórico. Los latinoamericanos de las diversas latitudes de Cuba, de Mexico, de la Argentina, de Bolivia, del Perú, del Brasil, de Chile, de Colombia y de los otros países están demostrando una preocupación parecida a la que mostraban los franceses, ingleses y alemanes antes de constituirse en nación. Es como si los ciudadanos de estos países latinoamericanos supieran que además de sentirse hoy más mexicanos, argentinos y peruanos que hispanoamericanos, sus nietos y biznietos serán más latinoamericanos que amantes de la patria chica.
Muchos jóvenes creen que la patria grande, la gran patria continental, nacerá algún día: de los veinte países políticamente desunidos de hoy se forjarán los Estados Unidos de Latinoamérica, un poderoso estado continental con una sola bandera y un solo destino, como lo soñaron Simón Bolívar y José Martí. Conjeturan que las llamadas "búsqueda de lo mexicano", "radiografla de la pasión argentina", "urgencia de peruanizar al Perú" y "chilenizar Chile" surgen del anhelo de reafirmarse en la patria chica para consolar la frustración de no haber logrado la conciencia continental. Con el tiempo, los estrechos nacionalismos serán reemplazados por un saludable patriotismo continental. El día en que el latinoamericano de la región más meridional esté a tono espiritual con su hermano del trópico o de los desiertos de Baja California y de las islas del Caribe, ese día lo mexicano, lo argentino, lo brasileño y lo peruano no serán sino las mismas facetas del caracter general latinoamericano. Entonces la nación continental estará sicológicamente lista para constituirse en un estado continental: en los Estados Unidos de Latinoamérica.
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