El Romance del Prisionero
Que por mayo era,
por mayo, cuando hace la calor,
cuando los trigos[1]
encañan[2] y están los campos en flor,
cuando canta la
calandria[3] y responde el ruiseñor[4],
cuando los
enamorados van a
servir al amor;
sino yo, triste, cuitado[5], que
vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo
es de día ni cuándo las
noches son,
sino por una
avecilla que
me cantaba al albor.