¡Ay!, un galán de esta villa
¡Ay! un galán[1]
de esta villa, ¡ay!,
un galán de esta casa,
¡ay!, de lejos que venía, ¡ay!,
de lejos que llegaba.
- ¡Ay!, diga lo
que él quería. ¡ay!, diga lo que él buscaba.
- ¡Ay!, buscó a
la blanca niña, ¡ay!,
buscó a la niña blanca,
que tiene voz delgadina[2], que
tiene la voz de plata;
cabello de oro
tejía, cabello
de oro trenzaba.
- Otra no hay en
esta villa, otra
no hay en esta casa,
si no era una mi
prima, si
no una prima hermana;
¡ay!, de marido pedida, ¡ay!,
de marido velada[3].
- ¡Ay!, diga a la
blanca niña, ¡ay!,
diga a la niña blanca,
¡ay!, que su amigo la espera, ¡ay!,
que su amigo la aguarda[4]
al pie de una
fuente fría, al
pie de una fuente clara,
que por el oro
corría, que
por el oro manaba,
a orillas del mar
que suena, a
orillas del mar que brama[5].
....................................................
Ya viene la
blanca niña, ya
viene la niña blanca,
al pie de la
fuente fría que
por el oro manaba[6];
la tan fresca mañanica, mañanica la tan clara;
¡ay!, venga la luz del día !, ¡ay!,
venga la luz del alba !